“El Cambio climático es, sin duda, el problema ambiental más devastador del presente siglo: inundaciones, sequias, tormentas severas, huracanes… todo eso agudiza el impacto de las crisis globales que nos azotan” dijo el presidente Hugo Chávez, en la Conferencia Mundial de los pueblos sobre el cambio climático y los derechos de la Madre Tierra en Cochabamba el 22 de abril del año 2010.

Este año, la ONU focaliza la jornada conmemorativa del Día Mundial de la lucha contra la Desertificación y la Sequía con una frase que hace recordar aquella del presidente venezolano: “La Tierra pertenece al futuro, protejámosla del cambio climático”.

La desertificación, es un tema que castiga a la mitad de los habitantes más pobres del planeta, pues éstos sobreviven en zonas degradadas, mientras que otros 1.500 millones habitan tierras en proceso de degradación.

La Desertificación es la degradación de las tierras de zonas áridas, semiáridas y subhúmedas secas resultante de diversos factores, tales como las variaciones climáticas y las actividades humanas.

Este problema no pertenece solamente a los países subdesarrollados, pues según cifras manejadas por la ONU, como consecuencia de los fenómenos de desertificación, para 2020, unos 60 millones de personas emigrarán desde las áreas desertificadas del África subsahariana, hacia África del Norte, rumbo a Europa.

La ONU afirma que la degradación de la tierra convierte a las zonas en lugares absolutamente inseguros y esa inseguridad puede desestabilizar naciones. La desertificación está plenamente relacionada con los cambios climáticos, la conservación de la biodiversidad y la necesidad del manejo sustentable de los recursos naturales.

El 19 de diciembre de 1994, la Asamblea General de Naciones Unidas decide proclamar el 17 de junio Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía.

“La degradación de la tierra, causada o exacerbada por el cambio climático, no solo supone un peligro para los medios de vida, sino también una amenaza para la paz y la estabilidad” dijo este año el secretario general de ONU, Ban Ki-moon.

Prensa Hidroven