Aida Luz Valiente, cuenta como en La Vega, la organización de la comunidad y su trabajo constante, encontró respaldo en el Gobierno Bolivariano

Dice un proverbio chino que las grandes almas tienen voluntades; y las débiles tan solo deseos. No sé si Aida Luz Valiente conoce esa máxima, pero en el año 1979, cuando llegó a “La Vega”, junto a su mamá, quién era damnificada del barrio “La línea” de Petare, ella tenía muchos deseos por cumplir. La necesidad y la miseria que circundaban a su familia por aquel entonces, fue el motor que encendería tiempo después su voluntad.

En el sector “Las Casitas” de “La Vega” para ese entonces lo que había era barracas, pues los damnificados eran ubicados en esas estructuras totalmente desasistidos de los servicios básicos para subsistir: sin agua, sin luz, y con un solo baño que tenían que compartir con otras familias. Durante ese tiempo, la forma en que los habitantes del sector lograban obtener agua potable, era con camiones cisternas, los cuales ocasionaban conflictos entre los vecinos: “La gente cuando llegaban las cisternas se ponían a pelear por el agua. Una vez una señora corto a la otra, era terrible, pero la necesidad provocaba eso” cuenta Aida rememorando su pasado.

En los años 80, se empezaron a fabricar las casas y los edificios en el sector, mas sin embargo, el tamaño muy reducido de las viviendas, la violencia presente en la zona, y la ausencia total de servicios públicos (no tenían luz, ni tuberías para agua potable) no permitían que la calidad de vida de sus pobladores mejorara: “Mi mamá pasaba mucho trabajo, nosotros estábamos en el sector B, y allí había mucha gente violenta” rememora.

Un día normal en sus rutinas cotidianas, estaba marcado por la búsqueda de agua potable. Aida y el resto de los habitantes de su comunidad, se iban a “El Paraíso” a buscar cisternas, mas sin embargo, como allí se concentraban todas las parroquias de Caracas que no tenían agua, era toda una travesía concluir con éxito su cometido: “Allí el que llegaban primero se llevaba el camión. Todos los días teníamos que ir, nos turnábamos porque teníamos niños chiquitos. Íbamos todo el tiempo a la prensa a poner denuncias y a protestar por el agua” recuerda enfáticamente.

Con el transcurso del tiempo, la llegada del Gobierno Bolivariano en el año 1998 y la creación de un grupo cultural: “Caribes de Itagua” la comunidad fue integrándose y encarando la mayoría de sus problemas, entre ellos el del agua potable, tan necesaria para todos los aspectos de la vida.

Capacidad para cambiar las cosas

Aida Luz Valiente, actualmente se reúne cada 21 días como miembro del Consejo Comunitario del agua, que se celebra en su comunidad, porque las necesidades son permanentes y el trabajo tiene que ser sostenido. Claro que, en “La Vega” es mucho lo que se ha logrado en materia de agua potable.

Junto con el equipo de Hidrocapital, y el apoyo de Jacqueline Farías, el sector logró organizarse en mesas técnicas de agua, además de los Consejos comunitario de agua, para empezar a trabajar de noche y de día. La Vega, fue de las primeras parroquias piloto, donde las mesas técnicas, lograron resultados exitosos: “Siempre le decía a mis compañeros que teníamos que garantizar nosotros mismos la calidad, ponernos enfrente, porque el ingeniero no vive aquí, la gente de Hidrocapital no vive aquí, y como esa obra es para nosotros tenemos que hacerla nosotros y verificar que nada falle” dice Aida, para quién el trabajo comunitario que ha permitido que los habitantes de “La Vega” hayan mejorado su calidad de vida, no tiene donde terminar pues de él depende que las obras sigan avanzando.
Cuadro

¿Qué es un Consejo Comunitario de Agua?

Un Consejo Comunitario de Agua es un espacio de articulación o instancia que permite la comunicación pública y periódica entre las comunidades y la empresa hidrológica. En estos encuentros se agrupan las diversas Mesas Técnicas de Agua (MTA) que hacen vida en una zona o ciudad abastecida por la misma red de suministro. Dentro de las tareas del Consejo Comunitario de Agua están:

  • Pasar revista al ciclo de suministro.
  • Hacer seguimiento a los proyectos levantados en las diferentes MTA.
  • Intercambiar información diagnóstica de interés para la comunidad o para la hidrológica. Entre ellas averías, cambio de ciclos, suspensión de servicios.
  • Hacer seguimiento a los compromisos establecidos tanto por las comunidades como por la hidrológica.