El suelo es uno de los recursos naturales más valiosos con el que cuenta cualquier ecosistema y que influyen en la seguridad alimentaria y en la calidad de vida de las personas y demás seres vivos. De la calidad de los suelos, de su capacidad ecológica y de su conservación, entre otros, depende el equilibrio de los ecosistemas.

Su importancia proviene de que el suelo es el sustento de la producción agropecuaria, fuente de nuestra alimentación, además, es un filtro natural para el agua, por lo que conservar su integridad y su capacidad productiva es una responsabilidad de todos.

El 7 de julio de cada año se celebra el Día de la Conservación del Suelo, que puede considerarse un sistema vivo, cuya existencia y conservación se debe a la dinámica y equilibrios ecológicos de la gran cantidad de seres vivos que lo habitamos.

La mayoría de los procesos de pérdida y degradación del suelo son originados por la falta de planificación y el descuido de los seres humanos. Las causas y procesos más comunes que llevan a la degradacion del suelo son: erosión, contaminación, compactación, expansión urbana.

En el suelo depositamos de forma voluntaria o accidental diversos productos como papel, vidrio, plástico, materia orgánica, materia fecal, solventes, plaguicidas, residuos peligrosos o sustancias radioactivas, etc., y de esta manera dañamos las características físicas, químicas y de este, desencadenando con ello innumerables efectos sobre seres vivos. Mantener la limpieza de las áreas naturales que nos rodean, es un primer paso para su conservación, pues el suelo es un bien natural derecho de todos y tenemos que defenderlo.

Prensa Hidroven