La Organización de las Naciones Unidas ha definido este año al Día Mundial del Medio Ambiente como su “principal vehículo para impulsar a la acción y sensibilización por el medio ambiente.” Para los países en vía de desarrollo, que mayoritariamente se encuentran ubicados las regiones tropicales y que sufren de manera frontal los embates del cambio climático, es urgente la necesidad de un cambio en la relación de los países desarrollados y el Medio Ambiente.

Millones de habitantes de los países en vías de desarrollo, que a sus vez son los más frecuentemente afectados por catástrofes naturales asociadas al cambio climático y por las condiciones meteorológicas generadas por éste, se encuentran bajo amenaza permanente de sequías o inundaciones.

Las decisiones que se toman en el seno de los organismos multilaterales, son cruciales para la vida de las poblaciones que habitan en los países en vías de desarrollo y si en esas decisiones privan los intereses de las grandes corporaciones, los peligros que se ciernen en torno a la seguridad de los habitantes de esos países son cada día mayores.

La implementación de una verdadera democracia en la Organización de las Naciones Unidas es perentoria para nuestros pueblos. No podemos continuar aceptando mecanismos que legitimen la hegemonía de las grandes potencias e impidan implementar políticas para detener las amenazas que significan la desertización; las inundaciones; la sequía, y el peligro de extinción que se ciñe sobre miles de especies, incluyendo a los seres humanos.


“Siete mil millones de sueños. Un solo planeta. Consume con moderación”

Este eslogan de Naciones Unidas alude directamente al consumo sostenible como una de las medidas posibles para desacelerar el cambio climático. Ciertamente el consumismo es uno de los grandes males que aquejan al mundo actual.

Fidel Castro en su oportunidad advirtió que serían necesarios 3 planetas Tierra para poder saciar la voracidad que impone el capitalismo al mundo: El 15% de la población mundial que habita en países de altos ingresos es responsable del 56% del consumo en todo el planeta, mientras que el 40% de la población más pobre, que habita países de bajos ingresos, es responsable de tan solo 11% del consumo a nivel mundial.

La explotación desenfrenada de los recursos naturales que llevan a cabo las empresas transnacionales en los países en vías de desarrollo, deterioran —muchas veces de manera irreversible— el medio ambiente y ponen bajo riesgo a la población que habita en las regiones más afectadas por el cambio climático, manteniendo a esos pueblos bajo el impacto que éste ejerce sobre los recursos hídricos; la ganadería; la agricultura, etc.

Esta situación explica por qué son los países como Venezuela, Cuba, Bolivia, Nicaragua, Ecuador, Argentina, entre otros, quienes con mayor urgencia se pronuncian acerca de la necesidad de un cambio en las Naciones Unidas, para que a través de nuevos mecanismos sean los pueblos en cuyos territorios se concentra la mayor cantidad de recursos naturales y biodiversidad, quienes establezcan un nuevo modelo económico mundial que propicie la sustitución del consumismo por el consumo sostenible.

El cambio climático es uno de los factores cruciales a los que nos enfrentamos como especie. Sabemos con certeza que el cambio climático es consecuencia la creciente necesidad de producir alimentos, energía, y una inacabable lista de necesidades, el problema estriba en los patrones insostenibles que la sociedad de consumo quiere imponer.

Supervivencia o capitalismo

El mundo está cada vez más enfrentado a la disyuntiva de seguir produciendo frenéticamente y de crear nuevas necesidades para incrementar el consumismo o propiciar un cambio en los hábitos de consumo.

La relación entre capitalismo y supervivencia, es la misma que existe entre capitalismo y barbarie. El capitalismo como modelo económico se contradice con los auténticos valores democráticos, porque el capitalismo se sustenta en la explotación de muchos por unos pocos y esa misma relación rige al momento de distribuir el producto del trabajo realizado por la mayoría. La riqueza acumulada estará en manos de la minoría que hizo menos que todos por generarla.

La República Bolivariana de Venezuela en múltiples ocasiones ha realizado llamados ante los diveros organismos internacionales, para que se cambien los mecanismos que rigen en dichos organismos. Es hora de priorizar los intereses de la mayoría y que prevalezca la cordura frente a la situación límite ante la que nos encontramos los seres humanos, sin excepción.

El tiempo se agota y el cambio climático se hace cada vez más dramático. La advertencia de líderes como Evo Morales y Rafael Correa al respecto ha encontrado eco en miles de organizaciones ambientalistas en el mundo, sin embargo. Debemos seguir avanzando, ya que somos nosotros los más afectados.

En la XV Conferencia de las partes del Protocolo de Kyoto, que tuvo lugar en Copenhague, 17 de diciembre de 2009, el presidente Chávez, nuestro Comandante Eterno expresó “Se oyen , entre otras, dos poderosas consignas. Una: “No cambien el clima, cambien el sistema”, y yo la tomo para nosotros. No cambiemos el clima, cambiemos el sistema y, en consecuencia comenzaremos a salvar el planeta”.

Prensa Hidroven